Comprender

La fachada es la palanca olvidada de la rehabilitación energética.

Se aíslan los muros, se cambia la caldera — y se ignora lo que más energía intercambia con el exterior: el hueco acristalado. Esta página explica por qué, y qué se puede hacer con él.

El punto débil del parque anterior a 1990.

Los edificios colectivos y terciarios construidos antes de 1990 forman el grueso del parque europeo, y sus fachadas concentran el problema: a igual superficie, una ventana pierde en invierno varias veces más calor que un muro, y en verano deja entrar la radiación sin filtro. La rehabilitación energética ataca muros, cubiertas y calefacción; el hueco acristalado suele tratarse solo cambiando la carpintería.

Pero cambiar una ventana mejora su aislamiento, no su inteligencia. La ventana nueva sufre el sol exactamente como la antigua: poco útil en invierno, demasiado presente en verano.

El confort de verano pasa a ser el tema.

Las olas de calor han convertido el sobrecalentamiento en una cuestión sanitaria y normativa: la certificación energética ya evalúa el confort de verano, y las trayectorias de consumo exigidas son difíciles de cumplir a base de climatización. Enfriar cuesta energía; impedir que el calor entre casi no cuesta nada.

La protección solar móvil — contraventanas, persianas, lamas — es la herramienta más eficaz contra el sobrecalentamiento, porque detiene la radiación antes del vidrio. Está documentado, está normalizado, y está enormemente infrautilizado en el parque existente.

Lo que sabe hacer una contraventana — y lo que no.

Una contraventana motorizada clásica protege en verano y aísla un poco de noche. Pero no sabe qué hacer con el sol de invierno: cerrada, lo bloquea; abierta, lo deja calentar la habitación unas horas, sin más.

Esa asimetría es la que corrige Kelveen. La misma contraventana se inclina para devolver la radiación de invierno hacia el interior, se pega al hueco para reforzar el aislamiento nocturno, se despliega para proteger del sobrecalentamiento en verano, y expone una cara fotovoltaica cuando el hueco queda libre. Cuatro usos, una sola instalación — sobre el hueco existente, sin obra, reversible, con el edificio ocupado.

Qué cambia, y cómo lo medimos.

Todos nuestros resultados son calculados, no medidos: simulación hora a hora sobre un año meteorológico completo, contrastada con una segunda herramienta independiente. Los órdenes de magnitud — calefacción evitada, sobrecalentamiento reducido, electricidad producida — están en la página de inicio y en detalle en Albedo, nuestro simulador.

El primer edificio equipado convertirá estos cálculos en mediciones. Es la etapa en curso: un banco de ensayo está en fabricación, y se busca un primer sitio piloto.

Tu edificio podría ser el lugar adecuado para demostrarlo.